Rápidas transiciones defensa-ataque, la importancia de replegarse en los momentos precisos, la posición de Vela jugando a la espalda de Khedira y Kross para anularlos en ataque, y manejar mejor que el rival el irremediable juego de interior que iban a tener que desarrollar los volantes exteriores alemanes. Más o menos así explicaba el profesor Juan Carlos Osorio el triunfo ante el campeón del mundo desde el borde de la cancha, en caliente, mientras apretaba los puños como para que no se escaparan esos tres puntos ganados de guapo, golpe a golpe, con insólita autoridad.

Osorio era el mismo que minutos antes era sonoramente reprobado por la parcialidad presente en el Luzhniki. El mismo que casi exactamente dos años atrás era barrido 7-0 en cuartos de final de la Copa América organizada para ganarla, el mismo colombiano obsesivo que nunca se le ha perdonado ser un sudamericano de cuna pero gringo de formación.

Un par de días atrás Argentina rasguñó un empate con un equipo simpático y eficiente que tuvo la suerte de que la selección Argentina sigue jugando, en el fondo, contra ellos mismos. Contra los fantasmas que los acechan de hace décadas, con la carga de jugar con el mejor, con la responsabilidad auto impuesta de ganar categóricamente en la cancha como los argentinos se sienten fuera de ella. Sampaoli, a diferencia de Osorio, parece no dársele tan fácil el aprendizaje. Ahogado con la tesis del doble cinco, sin ninguna idea para resolver el puzzle que instalar a Higuaín a hacer de Higuaín, Salvio jugando de Meza y el lateral de extremo, encandilado con Angel Di María como si se tratara del mismo jugador del 2008. “La desorganización ofensiva va a generar más chances para que @Argentina llegue a la clasificación”, fue la ramplona explicación del pelado de Casilda.

Me gusta pensar que el 11 que sale a la cancha sale con un pedazo del corazón del técnico de turno. Que si uno sigue con un pincel los trazos de la pelota puede ver alguna pista de lo que el señor en la banca intenta dibujar. Menos Sampaolis, más Osorios.