Lo poco que queda

Los clasificados a semifinales son cuatro equipos que parecen representar muy bien la tradición del deporte pero no tienen mayor encanto para ofrecer.

Los hay que hablan bellezas de Alemania y Holanda pero yo no las veo. Veo equipos que ganan con desgano, como por cumplir una obligación, a punta de fuerza bruta. No me emocionan ni me sorprenden.

Argentina y Brasil, por su parte, languidecen bajo sus respectivas famas, con Argentina sobreviviendo de milagro a cada partido con el apoyo del gran Messi y Brasil, convertido en escuadra mafiosa, empeñado en ganar este torneo cueste lo que cueste, a las malas o a las peores si hace falta.

Quedan cuatro partidos. No es fútbol que me muera por ver.

Para este punto creo que lo único que me importa es que Brasil no gane. De resto todo me da medio igual.