Cabeza caliente

Yo sí es que no sé nada de fútbol. Hubiera apostado una pelota a que Brasil ganaba contra Alemania. Siquiera no apuesto. Debería tatuame o raparme o algo en penitencia, aunque qué pereza. De todas formas creo que la tarea del aficionado no es saber, sino esa cosa que llamamos “hacer fuerza”. Le voy incondicionalmente al Deportivo Pereira y al Cali y cuando juegan entre sí tiro una monedita, en partidos internacionales le voy al vaya ganando o al que tenga un jugador que me caiga bien, así bien arbitrario. Si pierden, volteo la arepa y le empiezo a ir a otro. Basta de confesiones, ese no es el tema. El tema es que Alemania le ganó a Brasil estripándolo contra el piso y que ya se hizo justicia por esas victorias milimétricas inmerecidas que ostentaba un Brasil que jugaba a ver qué, cuándo te lo meto y cuándo el árbitro nos favorece y así vamos de partido a partido hasta que se nos atraviese alguien que de verdad nos deje tirados sin ganas de levantarnos.

Los alemanes celebraron y si hubieran perdido hubieran llorado. Nada de juego robótico y frío, como muchos afirmaron, y más bien mucha valentía al seguir encima todo el partido sin meterse atrás nunca y un juego muy bonito de toque toque preciso, como debe ser. Es un ejemplo para Colombia, que siempre quiere jugar así. Y una lección para Brasil, que nunca debió dejar de jugar así. Los jugadores alemanes me emocionaron: Podolski llenando de elogios al fútbol brasilero y Özil consolando a sus rivales después del partido. Desde que Schweinsteiger lloró después de perder contra España en el mundial pasado quería verlos celebrando y, bueno, la tercera semifinal fue la vencida. Ganó bien y bonito Alemania, qué bacano eso. Y después salió el video de los hinchas alemanes bailando el Ras Tas Tas de salsa choke, con la cabeza caliente por el triunfo y haciendo el trencito y tal: esta hinchada me cae muy bien y merece la copa. Que no se nos olvide que también hay victorias de las que no solamente queda el resultado, sino de las que podemos también rescatar los porqués. Y esta tarde este hogar le va a Argentina.