Prudencia

La euforia trágica de los noventa y las derrotas desde el noventa y ocho nos afiliaron a la iglesia de la cautela supersticiosa. Vemos el triunfo, lo vemos, es real, lo vivimos de esa forma extraña como el fútbol se vive, tres goles a cero, y preferimos callar. Cualquier augurio de victoria es recibido con prevención, con miedo, como si llevara amenaza: cuidado, es una trampa. Cuando Pékerman dice que no hemos ganado nada representa como pocos al país confundido y culpable que todavía no sabe si puede volver a confiar en su entusiasmo (o controlarlo). La incredulidad es más segura.

Andres Escobar

2 comentarios en “Prudencia

No más comentarios.