Messi o No

Andrés Neuman, el escritor, habla de lo que Messi no es, en dos partes muy buenas.

No me engaño con la fábula pueril de que Messi es tan humilde que desprecia el poder […] Pienso más bien que a Messi le interesa un tipo específico de poder: el de jugar como le da la gana sin que nadie le pida explicaciones. Desde su estatus de estrella, no parece esperar tanto que los demás hagan lo que él dice, como que los demás le permitan hacer lo que a él le da la gana.

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Al terminar [Argentina – Irán], Romero lo resumió con esa tensa capacidad observadora de los arqueros. «El enano frotó la lámpara», dijo. Así se lo espera a Messi: como una providencia casi externa al equipo. Más como un fugaz milagro que como una actitud contagiosa. ¿Por qué en el Mundial anterior, pese a llegar en mejor forma, Messi no fue tan decisivo como en este? Quizá porque su entrenador se empeñó en hacerle de espejo.

No creo que me falle la memoria en esto, que la cosa hace cuatro años no fue muy diferente. El entrenador en cuestión era, como no, Diego Maradona, el eterno diez, D10S. Decir que Maradona tenía un plan para el equipo sería darle demasiado crédito. Lo que había era, como ahora, un equipo construido para Messi, a su gusto, a su comodidad. Cambian los nombres, claro. No cambia mucho la desazón del resultado. Messi juega como quiere pero no logra lo que queremos. Frota la lámpara pero la magia se parece más a la suerte que a la autoridad. Qué habla más de nosotros, este anhelo insaciable por un héroe o lo mal que andamos porque nos tocó el último héroe hedonista.

La imagen la tenemos en la cabeza. Messi toma el balón, lo ata al botín y arranca a correr, en el camino atrayendo defensas crédulos confiados que lo que aquí falta es el rechazo estándar, la traba de siempre, pasa el balón o el jugador pero no ambos. Lo de siempre. Pero lo de siempre no funciona nunca, así todos decidan tratar, y en esta acumulación de defensas estamos todos hasta que Messi se inventa algún pase a encontrar a algún compañero, ya en lo que vamos, libre y preparado mentalmente para marcar. O a veces patea el mismo, como por no dejar. Esas carreras, dónde están esas carreras.

Menos mal que esto es un blog indie fácilmente olvidable. Me arriesgo a decir que este no es el mundial de Messi. No parece serlo. Como no lo fue el anterior. Y ya no quedan muchos. Messi nos sigue debiendo a Messi y ya no sabemos de qué manera cobrarle.