El Sexto Sentido

Dijo Sabella, al terminar el Argentina – Irán que su equipo ganó con un gol al borde del final, que todo el asunto les había costado mucho, que en el primer tiempo habían tenido cuatro o cinco ocasiones de gol y que en el segundo sufrieron un poco en el contragolpe pero que por fortuna Argentina tiene a Messi que resuelve estas cosas con alguna genialidad, que Irán es un equipo muy trabajado y disciplinado. Lo que nos deja, a los más escépticos, pensando si la consecuencia general de la declaración es que Argentina no lo es.

Valdano escribiendo para El País hace muchos años sobre otro drama:

Claro que lo entendemos [que el rival es complicado] y lo aceptamos, pero a una Eurocopa se va, precisamente, a saber si un equipo está preparado para las cosas difíciles y de qué modo las va a afrontar. El sexto sentido del fútbol alemán es el muscular, el del italiano es la competitividad, el del holandés es el balón. Son distinciones, características salientes, columnas en las cuales apoyarse en caso de duda. Si soy alemán y no sé qué hacer, corro; si soy italiano y no sé qué hacer, muerdo, me defiendo como gato panza arriba y, en todo caso, no me resigno; si soy holandés y no sé qué hacer, intento dominar el balón.

¿Qué hace Argentina cuando no sabe qué hacer? En realidad lo único que sabe hacer. Apostarle a la genialidad de Messi o alguna desiderata improbable de Di María. Ha funcionado hasta ahora. Está por verse si con eso alcanza para ganar la copa del mundo.

El consenso es que Argentina jugó mal y sin variantes frente al cinismo defensivo que propuso el rival. Que nadie defienda a Irán, dejemos eso claro. Un equipo que renuncia al ataque con una defensa de 9 hombres en un mundial que hasta ahora es fan del gol, es un irrespeto al canon, es la renuncia al compromiso de jugar al fútbol. Ni Teymourian, ni Reza, ni Dejagah, han sido héroes de algo, a pesar de que cerraron la puerta a Argentina, y un empate hubiera sido demasiado premio a un fútbol tan mezquino y demasiado premio para los que ponen la política antes que el buen gusto.

Ahora ya clasificados tendrán menos presión y una oportunidad para seguir creciendo, le dicen a Sabella, y él rápidamente dice que ahí veremos. Luego del primer partido en el que salieron con una alineación inusual, de cinco defensores y tres mediocampistas, con un desempeño abismal, Messi salió a decir que mejor era un 4-3-3 al que estamos acostumbrados, uno muy barcelonés, con Gago de interior derecho haciendo de Xavi, y Di María del otro lado haciendo de Iniesta y adelante Messi haciendo de Messi. Para este segundo partido sus deseos fueron órdenes, pero el juego fue igual de malo. Y aunque una genialidad suya decidió el partido, lo cierto es que el genio de Messi sigue sin aparecer.