El hambre de ganar

Vicente Del Bosque, un mes atrás, antes del drama, con ese estilo paternal con que a veces los técnicos ven el juego, pareció admitir las dudas.

Cada día les vamos dando un toque a los jugadores para que nos sintamos inseguros ante los próximos retos. Eso es importante, que no creamos que porque hayamos ganado antes, vamos a ganar ahora. Aunque también tengo que decir que los ojos de ellos, después de haber ganado tanto, no son los mismos que cuando empezaron. Estoy seguro. Pero sí también estoy seguro de que ellos tienen muy buenas intenciones de cara a los próximos campeonatos. (…) eso nos pasa a todos. No somos los mismos cuando tenemos 18 o 30 años (…) Como un asunto personal, viendo que sólo un entrenador pudo ganar la Copa del Mundo dos veces seguidas, en un buen servicio a la selección española tendría que haber dejado venir a otro.

Ahora que España ha perdido su segundo partido en el Mundial los jugadores parecen darle la razón. Tal vez lo que faltó es el qué sé yo. El hambre de ganar. Dicen acá en este valle del silicio que si no puedes conseguir que alguien haga algo por dinero, tú otra alternativa es convencerlo de que lo haga por la gloria. De tener ambas cosas, en realidad no te queda nada. Si acaso la nostalgia.

Tal vez.

Perdimos porque nos ganaron debería ser una explicación plausible como las otras. De pronto es que ya no eres tan bueno. Que el tiempo pasa. Que es difícil ser lo que fuiste. Alvaro Arbeloa, el defensor campeón hace cuatro años y que no fue convocado en este, lo puso en términos menos complejos: “A veces estas mierdas pasan.” Y sí, a veces. Este asunto de creer que para poder basta con querer ha ido demasiado lejos.